Por: Carlos Humberto Gómez
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Se llegó el día de las elecciones territoriales o llamadas también locales. Elegiremos gobernador y alcaldes en nuestro departamento y la región, también concejales, diputados y ediles, es decir, los responsables de tomar las decisiones en los Entes municipales entre el primero de enero de 2024 y el 31 de diciembre de 2027. Ahora el poder es nuestro.
No hay más tiempo. El conteo de los días ha terminado, los plazos se cumplieron para eventos masivos, para la difusión de encuestas, entre otros. Es el momento de tomar una decisión consciente, informada y libre, y asistir cumplidamente a la cita con la democracia.
En la urna estaremos solos, frente a los tarjetones que debemos marcar ojalá con cabeza fría, con la esperanza de un cuatrienio mejor, con la claridad de que el proyecto de gobierno al que respaldaremos será el que necesitamos. Hacerlo de la forma correcta es la obligación que como ciudadanos tenemos, sin presiones, sin órdenes, sin amenazas.
Ya escuchamos argumentos, explicaciones y propuestas sensatas y viables, pero también otras engañosas que dejaron ver la desconexión de los programas de gobierno con el discurso del candidato. Otros, sin embargo, con juicio y acierto, coherentes con el proyecto que los obligará los próximos cuatro años.
Atrás quedan los insultos, los engaños, las tendencias, la oscuridad de las redes sociales. También las agresiones, las descalificaciones, la confusión a la que quisieron someternos de cuenta de la desinformación y noticias falsas. El ciudadano tiene el poder de darle la espalda o el espaldarazo a un candidato, de otorgarle con generosidad la confianza de superar y liberarse de la coacción.
Hay un futuro. El que elijamos tener, o nos quedamos en la crítica o tomamos las decisiones correctas. Unos segundos en un cubículo no pueden echar al vacío la solución a las principales necesidades de su municipio o del departamento, está en juego, entre otros, el desarrollo y la equidad, la salvaguarda de los recursos públicos, la mirada de mediano y largo plazo más allá de un gobierno, el futuro suyo, el de su familia, y el de todos.
Así que vamos con alegría y entusiasmo, como debe ser, con autodeterminación y con la claridad de que el voto como mecanismo de participación reafirma la democracia y la voluntad del pueblo. Recuerde en todo caso, si ninguno de los candidatos llena sus expectativas también tiene la opción de votar en blanco, es un voto válido y un mensaje para los partidos y movimientos políticos.
Vote bien, y enseguida busque a sus amigos y familiares que pudieron alejarse. Reconcíliense, abrácelos y tal vez perdónelos o pida excusas. Pudo equivocarse, pero, es de sabios aceptarlo. Si usted no lo hace, los políticos por los que se peleó o defendió, en poco estarán sentados a manteles, acordando cómo gobernarán o planeando juntos para una próxima oportunidad.
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*Las opiniones expresadas en esta columna de opinión son de exclusiva responsabilidad de su autor y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de La Prensa Oriente

